Arturo Ferrin

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Location: Torremolinos, Malaga, Spain

Wednesday, December 20, 2006

Eficiencia

El último informe de la ONU sobre Desarrollo Humano correspondiente a 2.006 (http://hdr.undp.org/hdr2006/report_sp.cfm) y que por su origen no parece sospechoso de padecer demagogia “progre”, tiene el sugerente título de “Poder, pobreza y la crisis mundial del agua”. Algunos párrafos pueden servir como referente de los logros del globalizado orden liberal -especialmente en lo que respecta a la asignación de recursos económicos- el cual dictamina que el mecanismo de mercado en régimen de libre competencia es el sistema más eficiente. (Eficiente. Adjetivo. Se aplica a lo que realiza cumplidamente la función a que está destinado. Diccionario de uso del español de María Moliner).

“En nuestro mundo de prosperidad creciente, más de mil millones de personas se ven privadas del derecho a un agua limpia y 2.600 millones no tienen acceso a un saneamiento adecuado. Estas impresionantes cifras reflejan tan sólo una de las dimensiones del problema. Cada año mueren cerca de 1,8 millones de niños como consecuencia directa de la diarrea y otras enfermedades causadas por el agua sucia y por un saneamiento insuficiente.”


“El precio de 10.000 millones de dólares para lograr el Objetivo de Desarrollo del Milenio parece una suma considerable, pero se ha de tener en cuenta el contexto. Representa menos de los gastos militares realizados en 5 días y menos de la mitad de lo que gastan los países desarrollados al año en agua mineral.”


“Las 500 personas más ricas del mundo tienen ingresos superiores a los 100 mil millones de dólares, sin tomar en consideración la riqueza de activos. Esta cifra supera los ingresos combinados de los 416 millones de personas más pobres... El Informe sobre Riqueza Mundial de 2004, preparado por Merrill Lynch, calcula que la riqueza de activos financieros de los 7,7 millones de “individuos de alta riqueza neta” alcanzó los 28 billones de dólares en 2003 y prevé un crecimiento que alcanzaría los 41 billones de dólares para 2008.”


“Los ingresos del 20% más pobre de la población mundial, asciende a cerca de 300 mil millones de dólares. Esta parece ser una cifra elevada, pero representa menos del 2% del ingreso percibido por el 10% más rico de la población mundial.”


Encontramos un precedente de este estado de cosas en el libro ”Del origen de las especies por medio de la Selección Natural” de Charles Darwin (1.859), quien propone la cuestión: “¿Podemos dudar -recordando que nacen muchos más individuos de los que acaso pueden sobrevivir- que los individuos que tienen ventaja, por ligera que sea, sobre otros, tendrán mayor probabilidad de sobrevivir y reproducir su especie”.

Efectivamente, el sistema es eficiente.
(Unidad Cívica por la República, 21 de Diciembre de 2.006)

Monday, December 04, 2006

Monarquía de consumidores

Cuando en la Francia de 1.840 el censo electoral estaba limitado tan sólo a quienes alcanzaban un cierto nivel económico, François Guizot, ministro del rey Luis Felipe de Orleans, exhortaba a las clases humildes a enriquecerse como medio para conquistar su derecho al voto ( ¡ Enriquecéos, con el trabajo y el ahorro¡ ). Asegurando el control político a los más adinerados, protegía el injusto orden social existente.

La monarquía de Juan Carlos de Borbón ha permitido a los españoles conquistar algunas libertades, pero no la democracia. Ni los electores tienen posibilidad de elegir libremente a quienes los representarán, ni cualquier ciudadano puede pretender ser representante, ni existe separación entre los poderes del Estado.

En la oligarquía de partidos muñida por la denominada Transición, los electores sólo pueden votar las listas preparadas por la jefatura de cada partido para la convocatoria correspondiente (Parlamentaria, Autonómica o Municipal), fabricando diputados o concejales sujetos al mandato imperativo de sus jefes. La vocación política de cualquier ciudadano tiene por único cauce el partido; afuera del partido, el vacío de la nada. El poder en las Cámaras, reflejo de las cuotas conseguidas por cada partido, y su efecto en el gobierno ejecutivo del siguiente cuatrienio, anula los principios democráticos de libre elección y de separación entre los poderes Legislativo y Ejecutivo. Similar procedimiento se extiende a la designación de las cúpulas del Judicial.

El Estado queda a merced de dos partidos preponderantes, que acaso vienen obligados a revalidar su dominio comerciando la cuota representativa de otras fuerzas menores, en el caso que decidan un eventual empate. Ese Estado tiene que ocultar su raquitismo democrático -al que se añade el estigma de una enorme abstención civil-, con una aparatosa tramoya mediática, pública y privada, la primera en manos del ejecutivo de turno y la otra aliada distintamente a los dos grandes partidos. La alternancia entre ellos en el poder es un recurso de apariencia democrática para la estabilidad del orden diseñado por la instancia superior del Poder económico, al que sirven con insuperable celo.

Alejado de la libertad política, y por tanto de la posibilidad de transformar la realidad económica, el ciudadano es libre sólo para consumir. Lo que le permita su capacidad de compra, claro.
(Unidad Cívica por la República, 5 de Diciembre de 2.006)