Arturo Ferrin

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Location: Torremolinos, Malaga, Spain

Tuesday, January 29, 2008

El mecanismo

Cierto achaque del aparato locomotor que me producía lo que algunos denominan ataque de lumbalgia, me condujo esta mañana a la botica del barrio. Allí permanecí observando cómo eran atendidos quienes me precedían, en tanto guardaba mi turno frente al mostrador. La farmacéutica titular, una madura señora magrebí a la que conozco desde hace tiempo, acababa de dispensar la correspondiente prescripción a una paciente.

Finaliza el Acto farmacéutico y comienza la Escena comercial. La paciente transmutada en clienta, una mujer joven, tiene la ocurrencia de preguntar por no sé qué artilugio expuesto en la estantería, -una especie de faja o algo así-, que aparenta virtudes adelgazantes. Al escueto comentario por parte de la facultativa sobre las propiedades y el precio de la mercancía, la presunta vecina responde interrogándola acerca de “el mecanismo” del producto. El latigazo que siente mi nervio ciático me estimula a intervenir en su conversación haciendo alusión al famoso mecanismo del botijo, pero me contengo.

Persevera la potencial compradora en obtener de la boticaria los conocimientos necesarios para comprender el concepto de la Entropía y así resolver el enigma de la segunda Ley de la Termodinámica, mientras noto cómo empiezan a asomar por mis globos oculares rastros de triglicéridos, ácidos grasos, bilirrubina e incluso alguna porción de testosterona que se debe hallar perdida en mis entrañas y que me excita a recomendar a la susodicha cliente su matriculación en alguna Facultad de Ciencias.

Pero me abstengo. Por fin, aparece un auxiliar de la Oficina de Farmacia que me atiende amablemente y me dispensa las fórmulas que pueden poner remedio a mis males.

Abandono el establecimiento preguntándome qué es lo que ha sucedido en el mundo, cómo un bulto con ojos y monedero que sin duda maneja un teléfono móvil, un vehículo automotor e incluso el "Office" de Microsoft en un ordenador y que, seguramente, reconoce perfectamente los protocolos de nominación del televisivo "Gran Hermano" o de "Supervivientes"...pues me pregunto cómo ese ciudadano es hoy capaz de monopolizar la atención de un farmacéutico, imponiendo la penitencia de una espera al resto de los pacientes. Y encuentro la respuesta en el monedero; el de la clienta y el de la farmacéutica. Vuelvo a tropezar con la Ley de la Oferta y la Demanda, con la Ley "des débouchés" de Jean Baptiste Say, con la de la "Igualdad de las utilidades marginales ponderadas" de Jevons, Menger y Walras, y hasta con el mismísimo Böhm-Bawerk.

Me parece que muchos españoles intentan desentrañar los secretos de las Ciencias sin practicar la dura y noble tarea de hincar los codos sobre una mesa delante de un libro, sin hacer el esfuerzo de gastar algunas horas de su vida estudiando con el fin de obtener su propio criterio. Y, como consecuencia, se ven obligados a entregarse al primer "gurú" que se les ofrece en diversas cuestiones. En materia económica, que es de lo que entiendo una "migilla", sucede algo semejante. Comprender el mecanismo de los 400 € que Zapatero ha prometido devolverles en el IRPF, obliga a estudiar algunas materias fiscales y llegar a conocer el significado de la “progresividad” en los impuestos. Entender el mecanismo de cómo Rajoy piensa reducir el Impuesto de Sociedades y el del "personal" sin restar prestaciones públicas, también resulta complicado sin esos análisis. ¿Qué dice al respecto Izquierda Unida?

Y puesto que estos políticos de nuestra denominada Democracia nunca serán la décima parte de honrados que el más ruin de los boticarios, el estudio es necesario con mayor motivo.