Apuntes (viejos y nuevos) sobre la crisis
Una caída repentina de la demanda de trabajo ha de significar una retribución más reducida para el trabajador y no menos empleo para él. El obrero trabajará por lo menos tanto como antes, pero obtendrá una proporción menor del producto de su trabajo, y esto habrá de ser así para que el empresario siga teniendo un motivo suficiente para emplearle (David Ricardo, Correspondencia con Malthus, 1.821, citado en la tesis doctoral de Juan Carlos Rodríguez Caballero).
El trabajador no necesita esforzarse por complacer a su patrón, no necesita afanarse por buscar trabajo, no necesita contenerse, no necesita pedir ayuda ni temer que su ociosidad y embriaguez dañen a su familia ; en definitiva tiene la seguridad de que podrá subsistir, del mismo modo que la tiene un esclavo, pero sin el riesgo de sufrir un castigo (Nassau William Senior, quejándose a Lord Brougham del subsidio a los indigentes, ibid).
Las crisis son siempre soluciones violentas puramente momentáneas de las contradicciones existentes, erupciones violentas que restablecen pasajeramente el equilibrio roto (Carlos Marx, El capital vol III).
Un efecto principal de la crisis es el de volver a crear, o aumentar, este “ejército industrial de reserva” que, a su vez, reducirá el precio de la fuerza de trabajo. El vigor y la rapidez con que opere ese efecto dependerá de los diversos factores que determinan la fuerza de resistencia de los trabajadores para oponerse a la reducción de los salarios…Pero en la medida que representa una disminución del precio real de la fuerza de trabajo, crea la condición necesaria para un aumento del tipo de plusvalía, preparando, de ese modo, la base para reanudar el proceso de inversión (Maurice Dobb, Las crisis económicas, 1.937).
Keynes justifica la idea de Marx acerca de que el conflicto crónico entre la capacidad productiva y el poder de consumo es la causa fundamental de las crisis. La mala distribución del ingreso restringe el consumo, aumentando el ritmo necesario de las inversiones para obtener la prosperidad al mismo tiempo que estrecha el campo de las inversiones remuneradoras al restringir la demanda de los bienes de consumo que el capital puede producir…las invenciones técnicas abren campos alternativos para la inversión, a la vez que las guerras que se presentan de vez en cuando absorben enormes cantidades de capital (Joan Robinson, Introducción a la economía marxista, 1.941).
En estos últimos cuatro años he investigado un ámbito poco estudiado de la historia económica: la manera como las crisis han allanado el camino para el avance de la revolución económica derechista en todo el planeta. Se produce una crisis, se extiende el pánico y los ideólogos llenan la brecha reorganizando rápidamente las sociedades en interés de los grandes entes corporativos. Es una maniobra que llamo “capitalismo del desastre” (Naomí Klein, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=62904).
El paro alcanza en Agosto a dos millones y medio de personas en España (Titular de prensa de ayer).
Las principales empresas que intervienen en el índice bursátil español -Ibex 35-, han mejorado sus beneficios durante el primer semestre de 2.008 en un 17 %, la mitad del incremento que consiguieron en el mismo semestre del año anterior (Prensa de hoy).
(Unidad Cívica por la República, 4 de Septiembre de 2.008)
Una caída repentina de la demanda de trabajo ha de significar una retribución más reducida para el trabajador y no menos empleo para él. El obrero trabajará por lo menos tanto como antes, pero obtendrá una proporción menor del producto de su trabajo, y esto habrá de ser así para que el empresario siga teniendo un motivo suficiente para emplearle (David Ricardo, Correspondencia con Malthus, 1.821, citado en la tesis doctoral de Juan Carlos Rodríguez Caballero).
El trabajador no necesita esforzarse por complacer a su patrón, no necesita afanarse por buscar trabajo, no necesita contenerse, no necesita pedir ayuda ni temer que su ociosidad y embriaguez dañen a su familia ; en definitiva tiene la seguridad de que podrá subsistir, del mismo modo que la tiene un esclavo, pero sin el riesgo de sufrir un castigo (Nassau William Senior, quejándose a Lord Brougham del subsidio a los indigentes, ibid).
Las crisis son siempre soluciones violentas puramente momentáneas de las contradicciones existentes, erupciones violentas que restablecen pasajeramente el equilibrio roto (Carlos Marx, El capital vol III).
Un efecto principal de la crisis es el de volver a crear, o aumentar, este “ejército industrial de reserva” que, a su vez, reducirá el precio de la fuerza de trabajo. El vigor y la rapidez con que opere ese efecto dependerá de los diversos factores que determinan la fuerza de resistencia de los trabajadores para oponerse a la reducción de los salarios…Pero en la medida que representa una disminución del precio real de la fuerza de trabajo, crea la condición necesaria para un aumento del tipo de plusvalía, preparando, de ese modo, la base para reanudar el proceso de inversión (Maurice Dobb, Las crisis económicas, 1.937).
Keynes justifica la idea de Marx acerca de que el conflicto crónico entre la capacidad productiva y el poder de consumo es la causa fundamental de las crisis. La mala distribución del ingreso restringe el consumo, aumentando el ritmo necesario de las inversiones para obtener la prosperidad al mismo tiempo que estrecha el campo de las inversiones remuneradoras al restringir la demanda de los bienes de consumo que el capital puede producir…las invenciones técnicas abren campos alternativos para la inversión, a la vez que las guerras que se presentan de vez en cuando absorben enormes cantidades de capital (Joan Robinson, Introducción a la economía marxista, 1.941).
En estos últimos cuatro años he investigado un ámbito poco estudiado de la historia económica: la manera como las crisis han allanado el camino para el avance de la revolución económica derechista en todo el planeta. Se produce una crisis, se extiende el pánico y los ideólogos llenan la brecha reorganizando rápidamente las sociedades en interés de los grandes entes corporativos. Es una maniobra que llamo “capitalismo del desastre” (Naomí Klein, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=62904).
El paro alcanza en Agosto a dos millones y medio de personas en España (Titular de prensa de ayer).
Las principales empresas que intervienen en el índice bursátil español -Ibex 35-, han mejorado sus beneficios durante el primer semestre de 2.008 en un 17 %, la mitad del incremento que consiguieron en el mismo semestre del año anterior (Prensa de hoy).
(Unidad Cívica por la República, 4 de Septiembre de 2.008)

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