Arturo Ferrin

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Location: Torremolinos, Malaga, Spain

Monday, March 31, 2008

Estanflación

El mayor incremento de sueldo que me han concedido en mi vida, sin solicitarlo, me tocó en 1.977 ; representaba el veinte por ciento de mi salario. La Dirección de la empresa donde trabajaba se adelantó oportunamente a las restricciones salariales que impondrían inmediatamente los Pactos de la Moncloa, tratando de compensar anticipadamente a nuestra plantilla de cara al futuro. Yo participaba entonces en uno de los proyectos punteros del INI, el cual proporcionaba seguridad en el puesto de trabajo, ventajas sociales e incluso Economato (el supermercado más barato que cualquier generación actual pueda imaginar). Era un privilegiado en el contexto laboral, pero entonces no echaban ni a Dios a la calle.

Luego supe que lo de los Pactos de la Moncloa se debía a que eran tiempos de Estanflación, es decir Crisis económica con Inflación. Mas tarde me enteré que los Chicago boys españoles (alguno que ya debe estar en los cielos y otros que todavía disfrutan de las prebendas, -pero que habían vendido hasta entonces el modelo de Sir John Maynard-, ¡ manda carallo ¡) habían decidido que la crisis de aquellos años setenta se debía al colapso de la Política económica keynesiana, al fracaso del Estado del Bienestar, a la terquedad de los trabajadores para aceptar la contención de sus salarios y a que éramos poco productivos (competitivos dirían ahora). También a causa de que el precio del crudo -que entonces no sabíamos que se llamaba Brent- se había disparado hasta 15 o 20 $ el barril ya que quedaban poquísimas reservas de petróleo en el planeta, y porque, como consecuencia, los beneficios empresariales eran tan exiguos que los pobres empresarios no tenían ganas de invertir.

Y con la receta neoliberal que la economía española debía tragar comulgaron los valientes líderes políticos que habían conseguido derrocar a la terrible dictadura franquista (una vez enterrado el bicho), así como los nuevos albaceas de aquellos sindicatos obreros que habían sacrificado tantos militantes en la lucha antifascista.

Han pasado treinta años y ahora me volvéis a contar en la tele lo de la "Crisis con Inflación".

¿Pero no habíais estigmatizado al bueno de Keynes? ¿No habíais sacado adelante las doctrinas de Milton Friedman? ¿En qué quedamos?
(Unidad Cívica por la República, 1 de Abril de 2.008)

Monday, March 10, 2008

El camino oblicuo

Dediqué el pasado domingo electoral a disfrutar del último libro de Francisco Fernández Buey “Utopías e ilusiones naturales” (de la colección El viejo topo), lo que me estimuló a releer también la “Utopía” de Thomas More y a renunciar a pisar la calle durante todo el día.

La tele me informó esa misma noche que fueron más numerosos los españoles que han votado al PSOE que los que lo hicieron por el Partido Popular y que bastantes de los que se integran en la izquierda sociológica se han decantado en esta ocasión por la sigla socialdemócrata, despreciando otras alternativas, al parecer por temor a que triunfe la derecha. Una parte de esa izquierda se ha decidido aparentemente por lo que considera menos malo, apreciando que Izquierda Unida es lo que en algunos foros de Internet llaman una mala fotocopia del PSOE.

Y el suceso me ha animado a rebuscar un diálogo que sostienen en “Utopía” Thomas More y el visionario Rafael Hythlodeo. Hay un momento en que More recomienda al experimentado compañero de viajes de Américo Vespucio, ayudar con sus conocimientos en las tareas de Estado : no desentenderos del Estado y no abandonar la nave en la tempestad. Entonces More reprocha a Rafael que no participe ofreciendo sus consejos al Príncipe y le propone que sigáis un camino oblicuo y que procuréis arreglar las cosas de la mejor manera posible…porque si no conseguís realizar todo el bien, vuestros esfuerzos disminuirán por lo menos la intensidad del mal. Porque no es posible que las cosas vayan perfectamente hasta que los hombres sean todos buenos, cosa que no espero que suceda hasta dentro de muchos años. A lo que el honrado Rafael le viene a replicar ; Obrando como vos decís, sólo una cosa puede acaecerme : que al dedicarme a cuidar la locura de los demás, me vuelva loco como ellos. Cuando deseo decir verdades, es preciso que las diga.

Alguna gente de izquierda en España no quiere caer en la locura del camino oblicuo que Thomas More recomienda a Rafael.

(Unidad Cívica por la República, 11 de Marzo de 2.008)