La Sanjurjada
A estas alturas, conviene releer el Diario de D. Manuel Azaña alrededor del 5 de Agosto de 1.932. En el mismo comentaba haber dicho al Presidente de la República que “Sanjurjo debe de estar pensando alguna diablura”. José Sanjurjo era entonces Director General de Carabineros y no causaba en el Jefe del gabinete (y Ministro de la Guerra) mayor inquietud que la de disponer de una fuerza de índole personal por lo que, con su detención “Armaríamos un escándalo”. A las seis de la tarde del 9 de Agosto, el Director de Seguridad (Arturo Menéndez López) informaba al presidente del gobierno de que las últimas confidencias señalaban para las cuatro de la madrugada de esa noche el golpe de Estado. Por respuesta, Azaña decidió que, para evitar la alarma, “nadie ha de enterarse de lo que ocurre, ni siquiera el Gobierno”.
No intento establecer una relación entre aquellos sucesos y los actuales pues son enormemente diferentes las condiciones objetivas de aquella y ésta España. Ya no hay presupuesto militar que alimente Sanjurjos, Molas ni Francos y la población duerme el sueño letárgico de un consumismo precario frente al televisor. Sin embargo puede ser un denominador común la rabia de la ultramontana derecha que teme (sin fundamento) se puedan acotar algunos de sus ancestrales privilegios. Por el contrario, no creo que el Poder económico tema nada a ese respecto a la vista de la política económica de los gobiernos socialdemócratas.
Pero vuelven a sonar los viejos himnos mientras enarbolan aquellas banderas y tendrá que ser el pueblo quien tenga que jugar el papel de detenerlos. ¡Qué buen vasallo sería si tuviese buen señor!
(Unidad Cívica por la República, 9 de Marzo de 2.007)
A estas alturas, conviene releer el Diario de D. Manuel Azaña alrededor del 5 de Agosto de 1.932. En el mismo comentaba haber dicho al Presidente de la República que “Sanjurjo debe de estar pensando alguna diablura”. José Sanjurjo era entonces Director General de Carabineros y no causaba en el Jefe del gabinete (y Ministro de la Guerra) mayor inquietud que la de disponer de una fuerza de índole personal por lo que, con su detención “Armaríamos un escándalo”. A las seis de la tarde del 9 de Agosto, el Director de Seguridad (Arturo Menéndez López) informaba al presidente del gobierno de que las últimas confidencias señalaban para las cuatro de la madrugada de esa noche el golpe de Estado. Por respuesta, Azaña decidió que, para evitar la alarma, “nadie ha de enterarse de lo que ocurre, ni siquiera el Gobierno”.
No intento establecer una relación entre aquellos sucesos y los actuales pues son enormemente diferentes las condiciones objetivas de aquella y ésta España. Ya no hay presupuesto militar que alimente Sanjurjos, Molas ni Francos y la población duerme el sueño letárgico de un consumismo precario frente al televisor. Sin embargo puede ser un denominador común la rabia de la ultramontana derecha que teme (sin fundamento) se puedan acotar algunos de sus ancestrales privilegios. Por el contrario, no creo que el Poder económico tema nada a ese respecto a la vista de la política económica de los gobiernos socialdemócratas.
Pero vuelven a sonar los viejos himnos mientras enarbolan aquellas banderas y tendrá que ser el pueblo quien tenga que jugar el papel de detenerlos. ¡Qué buen vasallo sería si tuviese buen señor!
(Unidad Cívica por la República, 9 de Marzo de 2.007)

1 Comments:
Lo que no termino de entender es porqué esta utilización de la bandera de España en esas manifestaciones del PP. ¿Es que los demás que no están de acuerdo con ellos no son españoles?
Aunque no es mi caso (no creo que haya que seguir a ningun trozo de tela) seguro que hay mucha gente que se identifique con la bandera española y que no tenga nada que ver con estos del partido ¿popular?
P.D. ¡Qué bien hemos comido en el Pastaro este mediodía!
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