Subcontrata
Expectante por el notorio alumbramiento que prepara la clínica Ruber Internacional de Madrid, leo en el periódico del día dos noticias relacionadas con la Sanidad en Málaga.
Una se refiere al déficit de médicos que sufre la provincia a causa de una presumible emigración de facultativos hacia puestos de trabajo mejor remunerados. Sin profundizar en el alcance de la noticia cabe suponer que la corriente migratoria se dirija al ámbito de la medicina privada o al de otra zona geográfica (sin duda carente del privilegio climático que aquí gozamos), reduciendo los efectivos de la sanidad pública provincial.
La siguiente noticia es la inminente reducción del número de doctores en algunas especialidades (cardiología y neumología entre otras) durante las guardias del Hospital Carlos Haya. Con objeto de maquillar la evidente regresión en el servicio, la dirección del centro informa que en las denominadas guardias localizadas, el establecimiento sanitario podrá establecer una comunicación con el especialista para, supongo, consultar o requerir su presencia en casos de extrema gravedad.
Estoy imaginando que el siguiente paso en el desmantelamiento de la Sanidad Pública se tratará de dar de una forma parecida al de la subcontratación que impera en el sector de la construcción. En caso de presentarse un paciente con infarto en el Servicio de urgencias, la demanda se atendería mediante la operativa más sofisticada de la técnica “just in time”: las bases de datos del SAS (Servicio Andaluz de Salud), disponiendo de las ofertas del sector médico privado en sus diversas especialidades, lanzarían el requerimiento de atención al infartado hacia uno de los especialistas más económicos, que a su vez derivaría la petición a través de un conjunto acreditado de “pistoleros” de la cardiología.
Es cuestión de que los gestores se lo propongan. Lo que no harán nunca es consentir que su labor la resuelva El Corte Inglés y ellos se vayan al paro.
Expectante por el notorio alumbramiento que prepara la clínica Ruber Internacional de Madrid, leo en el periódico del día dos noticias relacionadas con la Sanidad en Málaga.
Una se refiere al déficit de médicos que sufre la provincia a causa de una presumible emigración de facultativos hacia puestos de trabajo mejor remunerados. Sin profundizar en el alcance de la noticia cabe suponer que la corriente migratoria se dirija al ámbito de la medicina privada o al de otra zona geográfica (sin duda carente del privilegio climático que aquí gozamos), reduciendo los efectivos de la sanidad pública provincial.
La siguiente noticia es la inminente reducción del número de doctores en algunas especialidades (cardiología y neumología entre otras) durante las guardias del Hospital Carlos Haya. Con objeto de maquillar la evidente regresión en el servicio, la dirección del centro informa que en las denominadas guardias localizadas, el establecimiento sanitario podrá establecer una comunicación con el especialista para, supongo, consultar o requerir su presencia en casos de extrema gravedad.
Estoy imaginando que el siguiente paso en el desmantelamiento de la Sanidad Pública se tratará de dar de una forma parecida al de la subcontratación que impera en el sector de la construcción. En caso de presentarse un paciente con infarto en el Servicio de urgencias, la demanda se atendería mediante la operativa más sofisticada de la técnica “just in time”: las bases de datos del SAS (Servicio Andaluz de Salud), disponiendo de las ofertas del sector médico privado en sus diversas especialidades, lanzarían el requerimiento de atención al infartado hacia uno de los especialistas más económicos, que a su vez derivaría la petición a través de un conjunto acreditado de “pistoleros” de la cardiología.
Es cuestión de que los gestores se lo propongan. Lo que no harán nunca es consentir que su labor la resuelva El Corte Inglés y ellos se vayan al paro.

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